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El director general de Asedas explica que los supermercados han percibido cambios de comportamiento en la compra durante las últimas semanas.

Ignacio García Magarzo

A Ignacio García Magarzo, director general de la asociación empresarial Asedas (Mercadona, Lidl, Dia, AhorraMas o Consum) le preocupa especialmente el impacto de la inflación en los hábitos de gasto del consumidor español y su respuesta ante la subida de precios.

En una entrevista con ABC, García Magarzo, también advierte sobre la repercusión en las cuentas de resultados del encarecimiento de la energía, una partida que pone ya en riesgo la futura viabilidad de empresas del sector de la distribución.

Desde el sector habláis de una «situación sin precedentes», ¿Cómo afecta esta tormenta perfecta a vuestras empresas?

Los márgenes en la distribución son muy estrechos y todo está calculado al milímetro para que el negocio sea rentable. Hay empresas que están viendo amenazadas sus cuentas de resultados y su capacidad de ser sostenibles por culpa de los costes de la energía.

Sí se empiezan a percibir cambios en el comportamiento del consumidor. Todavía no sabemos cómo de profundos serán estos cambios, son muy sutiles porque la demanda de alimentos no es muy elástica: todo el mundo come, aunque se puede comer de una manera distinta. Hemos observado desde hace ya unas semanas que los consumidores empiezan a sustituir productos de mayor valor por otros de menor precio; esto es muy significativo.

Con las circunstancias provocadas por la subida de los costes de las materias primas y el acelerador que supone la guerra, la situación es muy preocupante. Tenemos muy claras las cinco medidas urgentes que se necesitan frente a la crisis multifactorial a la que nos enfrentamos.

«En todo caso, España sigue teniendo unos de los precios más bajos en alimentación de Europa»

Los precios de algunas cadenas de supermercados han subido un 10% de media en un año, ¿Se va a seguir encareciendo la cesta de la compra?

El IPC empezó a subir en septiembre y ha ido incrementando sus subidas hasta hoy. La cesta de la compra ha estado siempre por debajo del IPC general, lo que quiere decir que este sector está conteniendo sus subidas de precios y no está resultando inflacionista. Por otro lado, el IPC empezó a subir mucho más tarde que las materias primas y la energía; esto indica que hubo un decalaje o contención. Esta tendencia se sigue produciendo porque las empresas intentan contener las subidas con carga a sus márgenes o negociando con los proveedores. En todo caso, España sigue teniendo unos de los precios más bajos en alimentación de Europa.

Entonces, ¿van a seguir subiendo los precios de venta finales?

No puedo responder, ni debo, a esta pregunta por un respeto riguroso al Derecho de la Competencia. Lo que sí puedo decir es que no hemos notado ningún alivio en la energía ni en los costes de las materias primas; ahora llegan suministros alternativos a los que venían de Ucrania pero a precios muy altos. Tenemos información sobre cómo suben los precios en origen, los precios industriales y los precios de venta al público. La conclusión es que los precios de venta al público suben menos que los industriales y los de origen. Es decir, el saldo es beneficioso para el consumidor. Pero, nuestras empresas, además de responsables, tienen que ser sostenibles y competitivas, lo que significa pelear para no perder clientes. Eso es lo que han hecho siempre y lo que seguirán haciendo.

¿Qué escenario tenéis previsto en Asedas para dentro de unos meses?

Solo podemos decir cómo vamos a actuar nosotros. Vamos a seguir intentando que el consumidor reciba el impacto en precios lo menos posible y lo más tarde posible. Vamos a seguir conteniendo los precios, ya que es un sector en el que se sigue creciendo, sigue habiendo inversiones y nadie se va a dejar robar clientes. La competencia nos obliga a ello.

«No visualizamos ningún riesgo de desabastecimiento en productos. Lo que sí visualizamos es que los costes van a ser altos»

¿Qué medidas puede aprobar el Gobierno para tratar de impulsar el consumo o que, al menos, no se frene?

Pedimos al Gobierno que baje los impuestos indirectos que penalizan el consumo como el IVA o el de los gases fluorados. También reclamamos que se suspenda al menos un año más el impuesto de plásticos y varios más que estaban en cartera y que el Ministerio de Hacienda y de Transición Ecológica tienen preparados.

La siguiente medida debe centrarse en tomar decisiones sobre el acceso a la energía, que permitan que sectores como el nuestro tengan una capacidad mayor de acceder a suministros en mejores condiciones. También se debe hacer lo propio con los carburantes y garantizar que no volvemos a tener problemas de transporte. Y, en todo caso, garantizar que éste sea seguro. Aunque el 95% de los productos son de origen nacional, hay también un trabajo por hacer para que España produzca productos que antes importaba, pero esto no depende solo del Gobierno.

¿Veremos escasez de productos derivados de cereales o del girasol los próximos meses en los lineales por el conflicto bélico en suelo europeo?

Esto hay que preguntarlo a la industria, pero la percepción que tenemos hoy es que se están tomando medidas y que se están buscando mercados alternativos. No visualizamos ningún riesgo de desabastecimiento en productos. Lo que sí visualizamos es que los costes van a ser altos. Hay producto, pero es caro. Si en unos meses la situación se estabiliza, puede que los costes se vayan estabilizando, pero ahora mismo, supone un problema grave para toda la cadena.

¿Se ha recuperado la cadena de suministro tras las semanas de paro del transporte?

Depende de la zona de España y del producto. Hubo lugares especialmente afectados como los productos frescos en Andalucía, que se han repuesto más rápidamente, sobre todo en el caso de los productos frescos. Hay más problemas con algunos productos industriales, como, por ejemplo, los derivados lácteos, cuyo suministro todavía no se ha normalizado. Lo más importante es que la gente entienda que los productos se recolectan o se fabrican y llegan a las tiendas en solo 24 horas. Los productos no se acumulan en ningún sitio ni se guardan, porque es carísimo hacerlo. La cadena permite que todo esto se haga muy rápido y que se ahorre en costes, pero se necesita asegurar la circulación del transporte.

Hay que recordar que se interrumpió el suministro de productos hasta durante 12 días en algunos casos y eso aún no se ha recuperado. La falta de suministro paralizó la producción y aún no se ha normalizado del todo. El coste total que se generó aún no se ha cuantificado, pero lo haremos y, en todo caso, fue muy alto.

«Las cadenas regionales son las más eficientes y competitivas gracias a su estructura de costes y logística, pero también por su cercanía al consumidor»

La cuenta pendiente del sector en España es la concentración. Dada esta alta competitividad en un entorno de subidas de precios, ¿sigue siendo España una plaza atractiva para las grandes marcas? De perpetuarse el problema de precios en el tiempo, ¿acabará provocando que algunas marcas decidan fusionarse o venderse?

Siempre se dice que la menor concentración que hay en nuestro país puede dar lugar a un proceso como consecuencia de la competencia. Ya hemos vivido otras crisis, como la de 2008-2014, que fue la crisis más grave que ha vivido el país en términos de consumo en toda su historia. Hubo meses de 2009 en los que las ventas de alimentación descendieron un 9% y en aquel momento ya se hablaba de que las cadenas regionales no iban a poder ser competitivas. Sin embargo, las cadenas regionales son, en ambos casos, las más eficientes y competitivas gracias a su estructura de costes y logística, pero también por su cercanía al consumidor.

Las cadenas regionales son líderes en algunas zonas en las que operan y, además, están agrupadas en centrales de compras, con lo que pueden comprar a precios tan competitivos como las cadenas más grandes. Por otro lado, esas cadenas tienen más flexibilidad que otras más grandes, que cuentan con más problemas para cambiar el surtido y sustituir productos en el lineal en función de la demanda.

¿Cómo se está amoldando el sector a la nueva Ley del Transporte? ¿Se están adaptando ya los equipos de cara a la prohibición de la participación del conductor en el carga y descarga que entrará en vigor en septiembre?

Estamos muy preocupados por el impacto de esta regulación en el conjunto de la cadena y, en concreto, sobre nuestras empresas. No estuvimos de acuerdo con que se nos excluyera de las negociaciones y del debate que se produjo entre el transporte y el Gobierno el pasado diciembre y que dio lugar a la regulación de ese decreto ley que cambia la Ley del Transporte Terrestre. Se nos excluyó de las reuniones, nos parece que fue un error y encima no se llevó la paz social al sector. Al revés, provocó enfrentamientos y movilizaciones con graves daños y por eso nos parece aún más necesario haber participado.

Respecto a otras cuestiones, como la descarga en tienda prevista en el decreto ley como una excepción, estamos esperando la norma del ministerio para poder valorar si plantea algún problema, desde luego, va a plantear un problema de costes en la cadena.

«Se nos excluyó de las reuniones con el transporte, nos parece que fue un error y encima no se llevó la paz social al sector»

¿Algún punto más que os parezca problemático?

El sector del transporte está demandando una regulación de sus precios que impida que queden por debajo de los costes de producción, es decir, similares a los de la Ley de la Cadena Alimentaria. Sin embargo, los transportistas tienen garantizada la actualización de los precios en función de los carburantes, que es su principal coste. Estamos intentando ver qué impacto va a tener esa regulación sobre los contratos y sobre el sector. No nos hemos sentido escuchados y pensamos que parte de esa regulación va a plantear problemas para el sector, lo saben las autoridades y lo saben también los transportistas.

Volviendo a los cambios de hábitos del consumidor? ¿sube el consumo de marca distribución? ¿Se ha disparado su precio en las últimas semanas?

Esta postura supone simplificar demasiado, ya que las marcas de distribuidor presentan una enorme variedad en su posicionamiento de precio, calidad y en su relación entre calidad y precio. La mayoría de estas marcas tratan de hacer una buena propuesta entre calidad y precio que sirva para fidelizar. En realidad, son formas de acordar con el fabricante cómo presentamos un producto al consumidor porque las marcas del distribuidor también las producen fabricantes.

En resumen, hay una realidad más compleja: puede que haya marcas de distribución que estén subiendo y otras que estén bajando. Además, las marcas de fabricante también hacen movimientos para posicionarse en precio. Al mismo tiempo, la marca de distribuidor basa uno de sus atributos en contener costes porque evita algunos como los de marketing o publicidad.

«Todos los distribuidores seleccionan productos y no aceptamos que haya fabricantes que tengan más derecho a estar en el lineal que otros»

Desde Promarca critican a algunos de sus supermercados asociados por no referenciar las innovaciones de las marcas de fabricante.

Según ese planteamiento, que yo creo que no comparten la mayoría de los fabricantes, son ellos los que tienen que decidir cuáles son los productos que están en los lineales. Pero una de las principales funciones de los distribuidores hacia la sociedad es la de precisamente seleccionar productos. En España, si nos referimos solo a productos envasados, hay aproximadamente 460.000 productos. Todos los distribuidores seleccionan productos y, por eso, no aceptamos que haya fabricantes que tengan más derecho a estar en el lineal que otros. Por ejemplo, una pyme de Granada que fabrique lácteos tiene el mismo derecho a estar en una estantería del supermercado que una multinacional. Los distribuidores no se pueden permitir no tener algo que realmente sea innovador y el consumidor necesite y, por otro lado, no se pueden permitir tener algo que no lo sea y que ocupe espacio. Por otro lado, afirmar que las grandes marcas son las que innovan y que las marcas de distribución no lo hacen es absolutamente falso. Por todo ello, creemos que ese debate sobre la innovación no se planta correctamente desde esas posiciones que usted menciona.

También critican que las marcas de distribución copian los productos nuevos que lanzan los fabricantes.

La propiedad industrial es algo fundamental en el mercado. Si determinados fabricantes consideran que los valores y atributos de sus productos se están vulnerando o alguien se está beneficiando, deben recurrir a las leyes de propiedad industrial, a la Oficina Española de Patentes y Marcas, los tribunales de lo Mercantil y a los abogados que se dedican a eso. También nos debemos preguntar si se dan más problemas de vulneración de la propiedad industrial entre marcas de fabricantes y marcas de distribución o entre las propias marcas de fabricante. En todo caso, para eso están las leyes: para garantizar que nadie vulnere la propiedad de otros.

Noticia original: ABC