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Anaut Patterson, CEO de Algaloop
Anaut Patterson, CEO y Fundador de Algaloop. Foto: Cedida.

Lunes, 13 de febrero de 2023

La empresa, dedicada al cultivo de microalgas, prevé comenzar la producción a nivel industrial en primavera. Además, con apoyo de instituciones vascas, se encuentra en búsqueda de agricultores con invernaderos en desuso o infrautilizados para producir espirulina, lo que redundaría en beneficios económicos y a nivel medioambiental.

“Siempre he intentado conectar la biología con la sociedad y el respeto al medio ambiente”, explica Anaut Patterson, licenciado en biología que en el año 2020, en plena pandemia, vio una oportunidad para el cultivo de microalgas en el País Vasco. “Comencé a presentarme a subvenciones para conseguir ayudas y estudiar si esta idea podría ser viable técnica y tecnológicamente”, asegura Patterson. 

Tras esa primera fase de análisis, decidieron comprar dos invernaderos de segunda mano donde antes se cultivaban tomates, para iniciar un proceso de transformación hacia una planta de producción industrial de microalgas. Ese es el germen de Algaloop, startup vasca que proyecta para esta primavera una capacidad de producción en esos invernaderos de 30 toneladas de biomasa seca de espirulina al año.

La espirulina es un tipo de microalga (microorganismos unicelulares) altamente eficiente en la fijación de CO2 y que cuenta con una serie de beneficios para la salud. Se trata de una fuente de proteínas, minerales, ácidos grasos y antioxidantes con un alto valor nutritivo. El propio CEO y fundador de Algaloop señala que “es un componente positivo para adelgazar porque da sensación de saciedad, con capacidad antifatiga, rico en hierro para personas veganas y que fortalece el sistema inmunitario de las plantas”.

“El objetivo de Algaloop es producir espirulina y otras microalgas de donde podamos obtener extractos o compuestos digestivos para vender a empresas (alimentarias, de fertilizantes o cosméticas) o cliente final en forma de producto”, apunta Patterson, quién añade que “nosotros únicamente nos dedicamos a producir espirulina y a extraer los compuestos digestivos de la espirulina, luego hay obradores o empresas que están interesados en darle este procesado y se puede obtener determinados productos”.

Investigaciones y aplicaciones de Algaloop

Desde el comienzo de su existencia, Algaloop ha colaborado con Instituciones, Centros Tecnológicos y Administraciones públicas para investigar posibles aplicaciones de su cultivo de microalgas. Junto con el Basque Food Laboratory, la compañía vasca elaboró una serie de productos alimentarios que pueden verse en su página web como bebidas isotónicas o snacks, los cuáles esperan poder empezar a vender a partir de primavera.

Desde la startup también comentan que “tenemos también unas fórmulas propias para producir bioestimulantes agrícolas que sirvan para aumentar la capacidad de las plantas ante el estrés abiótico, es decir ante condiciones climáticas como mucha lluvia, excesiva luz o sequedad.

“Hasta ahora lo que hemos hecho es investigación para demostrar que esta actividad tiene sentido, que es viable producir microalgas en el País Vasco, junto con distintas organizaciones, universidades, centros tecnológicos y clústers. Eso nos ha dado la posibilidad de avanzar en lo que estamos ahora, que es la producción de microalgas a nivel más industrial”, señala Anaut Patterson.

Servicio a agricultores para producir espirulina

Uno de los grandes retos de Algaloop, en el que está trabajando junto con instituciones del País Vasco, es la búsqueda de agricultores que cuenten con invernaderos en desuso, infrautilizados o abandonos para la producción de espirulina, lo que les repercutirá en un beneficio económico, además de ayudar al medio ambiente.

Anaut Patterson, el CEO de Algaloop, comenta que “ofrecemos un servicio a agricultores que estén interesados en diversificar. La espirulina es interesante porque se cosecha tres días por semana, se siembra hoy y se recoge mañana. No es necesaria una gran exigencia de horas de trabajo porque los procesos son rápidos y automatizados”. La propia empresa es la encargada de asesorar sobre cómo llevar a cabo y el beneficio económico que se podría obtener.

Según subrayan desde Algaloop, “nos encargamos de la instalación sin que al agricultor le cueste dinero, sino como un renting a largo plazo con derecho a compra y luego nos encargamos de comprar la espirulina tras firmar un acuerdo de colaboración, que podría ser por ejemplo en forma de cooperativa”. Según confirman en la startup, “desde el País Vasco lo ven como una oportunidad para la transición generacional en el campo, pues es un proceso más digitalizado que la agricultura tradicional y que podría ganar más adeptos entre las nuevas generaciones”.

La producción de espirulina redunda en beneficios para el medio ambiente, pues por cada kilo que se obtiene de esta microalga, se fijan dos kilos de CO2. Esta característica también puede permitir una nueva forma de monetizar el trabajo al agricultor gracias a la venta de bonos de CO2, “una práctica cada vez más real y que permitiría a un agricultor que produce 100 kilos mensuales de espirulina absorber 200 kilos de CO2 que se pueden utilizar para hacer ventas de bonos”, sentencia Patterson.

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© Navarra Directo. Publicado por Carambola Marketing ®