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El sector del vino se pone las pilas para no perder competitividad ante las consecuencias climáticas

Martes, 27 de junio de 2023

El primer viñedo del mundo mira de frente al cambio climático. Sus efectos más evidentes amenazan la prosperidad del sector del vino en España y de sus 4.300 bodegas, cuya facturación supera los 5.000 millones de euros. Los expertos coinciden en señalar que los viñedos son los cultivos más afectados por factores como tormentas más fuertes, sequías más extremas u olas de calor más frecuentes.

El traslado de las zonas de cultivo hacía otras más altas y frescas, la adopción de métodos agrícolas más respetuosos o la recuperación de variedades autóctonas figuran entre las soluciones que ponen en práctica las bodegas, cada una en función de sus propias necesidades y características. Como ejemplo, ahí están los proyectos de viña en alta montaña surgidos en los últimos años.

«La principal preocupación es la pérdida de competitividad del sector y el riesgo de no poder garantizar la materia prima tal y como la entendemos hoy en día, tanto a nivel de producción como de calidad», advierte Trinidad Márquez, reponsable del Área Técnica y Medioambiente en la Federación Española del Vino (FEV). «Al final hablamos de vendimias cada vez más complejas que suponen una pérdida de eficiencia, lo que nos lleva a que todas las empresas de nuestro sector estén aplicando medidas de adaptación de forma urgente».

La patronal vinícola es la primera concienciada con la nueva realidad. La comisión ejecutiva de la organización se reunió la semana pasada para retomar y actualizar el plan de actuación contra el cambio climático en el viñedo, impulsado en 2018. El objetivo ahora es cuantificar las inversiones que necesita el sector en este proceso de adaptación y lograr el apoyo de la Administración en esta materia, estudiando posibles vías de financiación tanto en el marco de la PAC como fuera de ella que permitan al sector desarrollar estrategias para frenar los alarmantes efectos del cambio climático sobre el sector del vino.

Emilio Restoy, presidente de la FEV, cree que el modelo de cultivo de la vid que hemos practicado en los últimos 150 años en España y Europa va a desaparecer como tal y hay que saber adaptarse a las nuevas circunstancias para asegurar la rentabilidad futura del sector. Son reclamaciones que buscan colectivizar una lucha que requiere más inversión en temas de digitalización, investigacion y desarrollo del viñedo. «Hace años cuantificamos en aproximadamente 2.000 millones de euros durante un periodo de cinco años estas acciones de apoyo al sector», detalla Márquez.

Y es que si hubiera que definir un objetivo común, sería el cuidado de los suelos, con medidas de actuación como la cubierta vegetal. Es el caso de Bodegas Faustino, que trabaja para repoblar la flora y la fauna de sus viñedos frente a la pérdida de materia orgánica. «Hemos conseguido multiplicar las levaduras y devolverlas al viñedo con el objetivo de elaborar un producto con cero química en dos años», indica Lourdes Martínez Zabala, consejera delegada de la empresa familiar, sobre la recuperación de anticuerpos naturales ante todos los cambios externos, incluida la llegada de nuevas especies invasoras.

Bodegas Faustino cuenta en nuestro país con 1.998 hectáreas de viñedos, un tercio de ellas en La Rioja, es partidaria de mantener su cultivo en zonas tradicionalmente vitícolas españolas. No obstante, conscientes de que la calidad de la uva está directamente relacionada con parámetros atmosféricos, la Familia Martínez Zabala está desarrollando numerosas iniciativas que apuestan por la calidad y la responsabilidad sostenible. Este programa se enfoca en áreas como energía, agua, tratamiento de residuos, transporte y reducción de emisiones mediante la sustitución de gases CFC. «La huela ecológia debe ser absorbida por el sistema», concluye Martínez Zabala.

Poner el foco en la tierra y apostar por una producción ecológica pasa porque todas las prácticas, desde el abonado al uso de productos fitosanitarios, sean lo más respetuosas posibles. Sin embargo, bodegas como Protos intenta compensar las posibles dificultades de este tipo aprovechando las grandes añadas. Asi, aunque la situación es poco previsible y variable respecto de unas añadas a otras, «elaboramos mayor número de botellas de las que habitualmente comercializamos (dada su calidad y mayor potencial de guarda), estando preparados para no desabastecer al mercado cuando el stock de producto sea más escaso debido a las inclemencias climáticas», destacan.

Fuente original SIVARIOUS

© Navarra Directo. Publicado por Carambola Marketing ®